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Rosa y su nuevo juguete
Autor     31/01/2020 17:36:33    0 Comentarios
Rosa y su nuevo juguete

Durante semanas, Rosa había escuchado a su amiga Patricia decir una y otra vez lo increíble que era aquel juguete sexual. Ambas eran dependientas de la misma tienda y como pasaban mucho tiempo juntas, mataban las horas muertas charlando. Y desde que Patricia se había comprado aquel juguete en una Sex Shop online las conversaciones no habían dejado de girar en torno al mismo tema.

«Nunca había tenido orgasmos como esos», «Creo que incluso es hasta mejor que estar con un tío», «Todas necesitan un juguete como ese para que entiendan lo que en verdad es el placer…» y muchas cosas por el estilo. Rosa no le había prestado atención, como hacía la mayor parte del tiempo, porque a ella sí que le iba mucho estar con tíos. Pero poco tiempo antes había recibido una decepción amorosa, por llamarle a aquello de alguna manera, y luego de escuchar tantas veces decir a su amiga que ese juguete era una maravilla, a Rosa no le quedó otro remedio que buscarlo en la misma Sex shop online https://lacondoneria.net/ y adquirirlo, solo para probar que tal.

Se llamaba Ritual Shushu y prometía desbloquear el chacra sexual de forma que el cuerpo pudiera tener mejores orgasmos. Rosa estaba más acostumbrada a los juguetes sexuales clásicos, como simples dildos o vibradores, pero ciertamente aquello la intrigaba. Así que ordenó una versión que también contenía un lubricante y espero al día de la entrega, que no tardó en llegar.

Era su día libre y se encontraba en su piso cuando se le confirmó que su paquete había llegado. Ella vivía en el piso 10 de un viejo edificio de apartamentos, por lo tanto debió tomar el ascensor para bajar a buscar su paquete. Una vez abajo se sorprendió de la discreción con la que envolvían la caja. Nadie notaría que dentro había un aparato netamente dispuesto para el placer femenino.

Subió al ascensor y apretó el botón del piso 10, pero justo cuando iba por el piso 5, el cacharro se detuvo.

«No puede ser…» se dijo Rosa a sí misma.

Gritó, pataleó y pidió auxilio pero sabía que el edificio estaría prácticamente vacío por la hora y por el día. Había escuchado varias veces que eso le pasaba de forma usual al ascensor, pero ella nunca se había quedado atrapada ¡y justo en ese momento! Cuando deseaba probar su nuevo juguete sexual… pero luego e pensarlo un poco, se dijo a si misma que no importaría probarlo en cualquier lugar, de todos modos, era un juguete discreto.

Así que abrió el juguete, se colocó un poco del lubricante con sabor a chicle en el clítoris y luego puso el juguete, con toda su intensidad, en ese punto tan sagrado del placer. La estimulación que recibía la hacía retorcerse y gemir, volviendo sus extremidades gelatinas, todas menos la mano con la que sostenía el Shushu que tanto placer le estaba proporcionando. Porque la mantenía firme, mientras la estimulación penetraba en lo más hondo de su carne y de sus sentidos hasta que, sin querer, tuvo un orgasmo, el más rápido de su vida.

Repitió la operación hasta que el ascensor, por sí solo, volvió a andar de nuevo, dándole suficiente tiempo para recoger su juguete y volver a guardarlo en su caja.

Cuando llegó al piso 10, se encontró de frente con su vecino, que justamente iba a usar el ascensor. El hombre no pudo evitar pensar que todo aquello olía un poco a chicle. Rosa, por su parte, entró rápidamente a la casa y se tumbó en la cama, dispuesta a seguir usando su juguete una y otra vez.

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